La Base Aérea Militar Morón fue escenario del acto central por el 114° aniversario de la Fuerza Aérea Argentina. La ceremonia reunió a las máximas autoridades de la institución y de las Fuerzas Armadas, Veteranos de Malvinas e invitados especiales. El desfile aéreo tuvo como protagonistas a los F-16 recientemente incorporados.
La Fuerza Aérea Argentina celebró sus 114 años de historia con una ceremonia que tuvo como escenario la Base Aérea Militar Morón, en la provincia de Buenos Aires, donde se dieron cita las principales autoridades civiles y militares para conmemorar un nuevo aniversario de la institución.
El acto fue encabezado por el ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, quien estuvo acompañado por el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno, y por el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde.
La jornada reunió también al jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, almirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare; al jefe del Estado Mayor General del Ejército Argentino, teniente general Oscar Santiago Zarich; y al jefe del Estado Mayor General de la Armada Argentina, almirante Juan Carlos Romay, además de autoridades nacionales, agregados militares extranjeros, representantes diplomáticos, personal militar, Veteranos de la Guerra de Malvinas, familiares e invitados especiales.
114 años mirando hacia el cielo
Durante su discurso, el ministro de Defensa destacó el recorrido histórico de la institución y el legado de quienes la integraron a lo largo de más de un siglo.
“Hoy celebramos a una institución que nació con el sueño de conquistar el cielo, que creció al servicio de la Nación y se templó en los momentos más exigentes de nuestra historia”, expresó Presti.
El ministro recordó especialmente el Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina, ocurrido el 1° de mayo de 1982, y rindió homenaje a quienes participaron de las operaciones aéreas durante la Guerra de Malvinas.
En ese sentido, señaló que el desempeño alcanzado durante el conflicto fue consecuencia de generaciones de aviadores y especialistas que construyeron una cultura basada en la exigencia, la disciplina, la audacia y la búsqueda permanente de la excelencia.
La referencia a Malvinas ocupó así un lugar central en una ceremonia que, 44 años después del Bautismo de Fuego, volvió a reunir a Veteranos junto a las nuevas generaciones de integrantes de la Fuerza Aérea.
Del legado de Malvinas a la recuperación de capacidades
Pero la ceremonia no solamente estuvo atravesada por la historia. El presente y el futuro de la institución también ocuparon un lugar destacado.
Presti remarcó que la Fuerza Aérea mantiene como una de sus principales responsabilidades la vigilancia y el control permanente del espacio aéreo nacional, una misión que requiere integrar radares, centros de comando y control, aeronaves, bases, sistemas de comunicaciones, infraestructura logística y personal especializado.
En ese marco, el ministro destacó el proceso de recuperación de capacidades que atraviesan las Fuerzas Armadas y sostuvo que el reequipamiento debe estar acompañado por políticas destinadas al bienestar del personal y sus familias.
“La Fuerza Aérea no sobra nadie”, afirmó Presti, al poner en valor al personal como uno de los principales activos de la institución.
El concepto resulta particularmente significativo en una etapa en la que la Fuerza Aérea Argentina se encuentra incorporando nuevos sistemas de armas y recuperando capacidades que habían quedado relegadas durante años.
Los F-16, protagonistas de una nueva etapa
La imagen más representativa de esta nueva etapa llegó desde el cielo.
Por primera vez, los F-16AM/BM recientemente incorporados por la Fuerza Aérea Argentina participaron de una ceremonia de aniversario de la institución, convirtiéndose en uno de los principales protagonistas del desfile aéreo desarrollado sobre la Base Aérea Militar Morón.
Los cazas forman parte del programa Peace Cóndor, mediante el cual la Argentina avanza en la incorporación de este sistema de armas de origen estadounidense proveniente de Dinamarca.
La presencia de los Fighting Falcon en el aniversario no fue solamente una demostración aérea. Representó también una de las señales más visibles del proceso de transformación que atraviesa la aviación de combate argentina.
Mientras los F-16 surcaban el cielo de Morón, la Fuerza Aérea mostraba una imagen que hasta hace poco parecía lejana: la recuperación de una capacidad supersónica de combate que vuelve a ocupar un lugar central dentro de su estructura operativa.
Más F-16 en camino
Durante las actividades conmemorativas, el brigadier general Gustavo Javier Valverde también se refirió a los próximos pasos del programa F-16.
El jefe de la Fuerza Aérea confirmó que se trabaja para concretar a fines de septiembre el arribo del segundo lote de aeronaves, mientras continúan las tareas de coordinación con Dinamarca y Estados Unidos.
El programa avanza además sobre dos pilares fundamentales: la capacitación de pilotos y personal técnico y la preparación de la infraestructura necesaria para sostener la operación de los nuevos cazas en el país.
En paralelo, los primeros pilotos argentinos ya realizaron vuelos individuales con el sistema de armas F-16, mientras continúan las actividades de instrucción y entrenamiento orientadas a alcanzar progresivamente nuevas capacidades operativas.
Bell 407: nuevas capacidades para búsqueda y rescate
El presente de la Fuerza Aérea también está marcado por la incorporación de nuevas herramientas para misiones de apoyo a la comunidad.
Valverde destacó durante su discurso la incorporación del sistema de armas Bell 407, destinado a fortalecer las capacidades de búsqueda y rescate, particularmente en operaciones de alta montaña.
Se trata de una capacidad que amplía el abanico de misiones que la Fuerza Aérea desarrolla más allá de la defensa del espacio aéreo, incluyendo tareas de asistencia y respuesta ante emergencias en distintos puntos del territorio nacional.
“Estamos más presentes que nunca”, afirmó el jefe de la Fuerza Aérea, al destacar las diferentes tareas que desarrolla la institución y su disposición para asistir allí donde la comunidad lo necesite.
Un cielo cargado de historia
La ceremonia culminó con un desfile terrestre y aéreo que reunió a diferentes aeronaves de la Fuerza Aérea Argentina.
Uno de los momentos más emotivos se produjo durante el pasaje aéreo acompañado por el toque de silencio y el desprendimiento de numeral, en un homenaje que evocó a quienes dejaron su vida al servicio de la Nación.
Y entonces, sobre el cielo de Morón, convivieron dos imágenes de una misma historia.
Por un lado, la memoria de aquellos aviadores que en 1982 llevaron sus aeronaves hasta el límite de sus posibilidades durante la Guerra de Malvinas.
Por otro, los nuevos F-16, símbolo de una etapa que comienza y de una capacidad de combate que vuelve a formar parte del horizonte operativo de la Fuerza Aérea Argentina.
114 años después, el desafío continúa
Desde aquel 10 de agosto de 1912, cuando comenzó a construirse la aviación militar argentina, hasta este nuevo aniversario, la Fuerza Aérea atravesó transformaciones profundas, incorporó tecnologías, formó generaciones de aviadores y especialistas y escribió algunas de las páginas más importantes de la historia aeronáutica nacional.
A 114 años de su creación, la institución vuelve a mirar hacia adelante.
Con la memoria de Malvinas como parte inseparable de su identidad, con nuevas capacidades que comienzan a incorporarse y con el desafío de recuperar progresivamente su poder aéreo, la Fuerza Aérea Argentina busca construir el futuro desde una premisa que atraviesa toda su historia: estar preparada para responder cuando la Nación la necesite.
En Morón, el cielo volvió a ser escenario de una celebración.
Esta vez, con los F-16 surcando el aire como protagonistas de una nueva etapa.
114 años de historia.
114 años de servicio.
Y un cielo argentino que vuelve a mirar hacia el futuro.



























