La aeronave el 2-AS-23 hizo su vuelo operativo final, aterrizó en la pista y realizó su característico plegado de alas. Fue durante una ceremonia en la Base Aeronaval Comandante Espora, ante la presencia de las máximas autoridades navales.
La Armada Argentina realizó el último vuelo del S-2T Turbo Tracker, el último avión antisubmarino operativo del mundo. Con una emotiva ceremonia en Bahía Blanca, se cerró una etapa histórica de la aviación naval, marcada por décadas de patrullaje marítimo y su rol durante la Guerra de Malvinas.
La Armada nacional concretó un hito histórico en la aviación naval nacional con la retirada del servicio del Grumman S-2T Turbo Tracker 2-AS-23, el último avión antisubmarino operativo del mundo. El emotivo acto de despedida se llevó a cabo en la Base Aeronaval Comandante Espora, en Bahía Blanca, y marcó el cierre de más de seis décadas de servicio de una aeronave emblemática que fue protagonista de la defensa marítima argentina y de momentos clave de la historia nacional.
El último vuelo: símbolo de una época
El 2-AS-23 realizó su último vuelo operativo con un rasante sobre los cielos de Bahía Blanca, en presencia de oficiales navales, veteranos, entusiastas y autoridades. Tras descender y estacionar en pista, el aeronave efectuó su característico plegado de alas, gesto tradicional que simboliza la culminación de su vida útil operativa.
Durante la ceremonia, se rememoró la historia de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina, creada en 1962, y el rol del Tracker desde su arribo al país en la década de 1960. Las primeras unidades llegaron a bordo del portaaviones ARA Independencia, y más adelante otros S-2E y S-2T ampliaron la capacidad de la Armada Argentina.
Un legado en la vigilancia del Atlántico Sur
A lo largo de su trayectoria operativa, el Turbo Tracker cumplió misiones de patrullaje marítimo, control de superficie y lucha antisubmarina, tanto desde portaaviones como desde bases terrestres. Su capacidad de vuelo prolongado y autonomía lo convirtió en una herramienta vital para vigilar el litoral marítimo argentino, la milla 200 y zonas estratégicas del Atlántico Sur.
Además, la aeronave tuvo un papel importante durante el conflicto de 1982 en las Islas Malvinas, donde la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina voló más de 520 horas sin registrar pérdidas, esfuerzo que le valió la condecoración Honor al Valor en Combate.
Fin de una era y transición a capacidades modernas
Con su retiro, Argentina se despide no solo de un avión sino de toda una generación de aeronaves antisubmarinas operativas, ya que la familia S-2 había sido retirada progresivamente en otras marinas del mundo. El 2-AS-23 era la única unidad de este tipo aún en servicio en todo el planeta, lo que subraya la importancia histórica de su operación en la Armada Argentina.
Este momento marca, además, un avance en la modernización de las capacidades de vigilancia marítima, en el marco de la incorporación de los más modernos aviones P-3C/N Orion adquiridos a Noruega, que aportarán mayor alcance, tecnología y capacidad de control del espacio marítimo nacional.
Un legado inolvidable
La despedida del S-2T Turbo Tracker 2-AS-23 simboliza el cierre de una etapa fundamental de la aviación naval argentina, recordada no solo por sus capacidades operativas, sino por su aporte a la seguridad, la soberanía y la defensa del Mar Argentino durante décadas.
Ficha técnica – Grumman S-2T Turbo Tracker
- -Tipo: Avión antisubmarino bimotor turbohélice, embarcado y de patrulla marítima
- -Operador: Armada Argentina – Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina
- -Matrícula destacada: 2-AS-23 (número fábrica 0702)
- -Dimensiones: Envergadura 22,13 m; longitud 13,13 m; altura 5,06 m
- -Velocidad máxima: Aproximadamente 250 nudos (463 km/h)
- -Motorización: Motores turbohélice Garrett/Honeywell TPE-331-15AW (programa TATA argentino-israelí)
- -Características: Tren triciclo, ala alta plegable, capacidad de operar desde portaaviones
Historia en Argentina:
- -Primeros S-2A en 1962
- -Incorporación de S-2E en 1978
- -Modernización a S-2T desde los 90
- -Baja definitiva del último S-2T en 2025
La despedida del 2-AS-23 no solo implica el retiro de una aeronave: representa el cierre de una época en la que la aviación naval argentina sostuvo capacidades únicas en la región y conservó vivo un símbolo de su historia operativa y de su compromiso con la defensa del Mar Argentino.

