La Fuerza Aérea Argentina incorporó el segundo lote de seis F-16AM/B Fighting Falcon adquiridos a Dinamarca. Las aeronaves recorrieron más de 10.000 kilómetros, realizaron diez reabastecimientos en vuelo cada una y llegaron al Área Material Río IV, donde ya se encuentran 12 de los 24 cazas previstos en el programa Peace Cóndor.
La Fuerza Aérea Argentina recibió este martes 29 de septiembre un nuevo grupo de seis aviones de combate F-16 Fighting Falcon, que aterrizaron en el Área Material Río IV, en Córdoba, después de completar una extensa operación de traslado desde Dinamarca. Con esta segunda entrega, el país ya cuenta con 12 de las 24 aeronaves adquiridas para conformar el nuevo sistema de armas de la institución.
El segundo ferry comenzó en la Base Aérea de Skrydstrup, Dinamarca, y contempló escalas en Zaragoza y Gando, en España, antes de continuar hacia Natal, Brasil. Desde allí, los cazas completaron el tramo final hasta Río Cuarto, en una operación que requirió coordinación internacional, medios de apoyo y reabastecimiento aéreo para cubrir la distancia entre Europa y Sudamérica.
La ceremonia estuvo encabezada por el ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, y el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde. También participaron autoridades de las Fuerzas Armadas, representantes diplomáticos, veteranos e integrantes del programa de incorporación.
El recibimiento tuvo además una particular carga simbólica: sobre la pista de Río Cuarto no estaban solamente seis nuevos aviones de combate. Allí estaba también la continuidad de un proceso iniciado años atrás y que, desde diciembre de 2025, comenzó a transformar la estructura de la Fuerza Aérea Argentina.
De acuerdo con la información oficial de la Fuerza Aérea Argentina, el despliegue recorrió más de 7.000 millas y cada uno de los seis F-16 recibió diez reabastecimientos en vuelo mediante aeronaves Boeing KC-135R Stratotanker de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. El operativo también contó con la participación de un C-130 Hércules, un Boeing 737 de la Fuerza Aérea Argentina y tres KC-135R estadounidenses.
Seis aeronaves para completar la segunda entrega
El nuevo grupo está compuesto por cuatro F-16AM monoplaza y dos F-16BM biplaza. Las aeronaves pertenecían anteriormente a la Real Fuerza Aérea Danesa y fueron incorporadas a la Fuerza Aérea Argentina con nuevas identificaciones.
Los F-16BM corresponden a las aeronaves que reciben las matrículas argentinas M-1001 y M-1002, mientras que los cuatro F-16AM fueron identificados como M-1011, M-1013, M-1018 y M-1024. Estas aeronaves se suman a las seis incorporadas en diciembre de 2025, con lo que la flota argentina alcanza ahora las 12 unidades.
La llegada del segundo grupo constituye una nueva etapa dentro del programa de incorporación del F-16, denominado Peace Cóndor, que contempla un total de 24 aviones procedentes de Dinamarca. La primera tanda llegó al país el 5 de diciembre de 2025 y desde entonces la Fuerza Aérea avanzó en la puesta a punto de las aeronaves, la capacitación de pilotos y técnicos y la preparación de la infraestructura necesaria para operar el sistema.
Una operación aérea de largo alcance
El traslado de los seis cazas exigió una planificación específica debido a las características del vuelo ferry y a la distancia que separa las bases danesas del destino argentino.
Luego de abandonar Skrydstrup, las aeronaves hicieron escala en España y posteriormente iniciaron el cruce del Atlántico hacia Brasil. Durante el tramo entre las Islas Canarias y el nordeste brasileño, los F-16 recibieron combustible en vuelo de los KC-135R, una capacidad esencial para extender el alcance de los cazas y completar la operación transatlántica.
El apoyo logístico no se limitó a los aviones cisterna. La operación incluyó medios argentinos destinados a acompañar el traslado y brindar asistencia durante las distintas etapas del recorrido, entre ellos un C-130 Hércules y el Boeing 737-700 T-99 “Islas Malvinas”.
La misión permitió trasladar las seis aeronaves hasta la Argentina manteniendo una formación de vuelo coordinada y utilizando reabastecimiento aéreo durante las etapas de mayor distancia. La magnitud del operativo refleja los requerimientos logísticos asociados con la incorporación de un sistema de armas de estas características.
Río Cuarto, centro de recepción y preparación
El Área de Material Río IV se convirtió nuevamente en el punto de llegada de los F-16 argentinos. Allí permanecen actualmente las 12 aeronaves incorporadas, mientras continúa el proceso de preparación para su futura operación desde la VI Brigada Aérea de Tandil.
La infraestructura de Río Cuarto forma parte de las instalaciones que se están adecuando para acompañar la incorporación del nuevo sistema de armas. En paralelo, en Tandil se desarrolla el proceso de modernización de las instalaciones destinadas a recibir la flota de manera permanente.
La preparación no comprende únicamente las obras físicas. También incluye la formación de pilotos, técnicos y especialistas, además de la incorporación de equipamiento y procedimientos específicos para garantizar el sostenimiento de las aeronaves.
En abril de 2026, la Fuerza Aérea Argentina informó el comienzo de las operaciones del sistema de armas F-16 en Río Cuarto, con vuelos de aeronaves biplaza realizados por pilotos argentinos junto con instructores de Top Aces. Ese proceso forma parte de la capacitación necesaria para avanzar hacia la plena capacidad operativa del sistema.
De seis a doce F-16 en menos de un año
La llegada de los primeros seis aviones, en diciembre de 2025, marcó el inicio de la incorporación efectiva del F-16 a la Fuerza Aérea Argentina. Con el segundo ferry completado en septiembre de 2026, el número de aeronaves disponibles en el país se duplicó y alcanzó las 12 unidades.
El proceso contempla la incorporación de 24 F-16A/B MLU procedentes de Dinamarca. De acuerdo con la planificación difundida hasta ahora, las 12 aeronaves restantes están previstas para completar el programa durante 2027.
El contrato que contempla 24 aeronaves F-16, distribuidas en 16 monoplazas y ocho biplazas, además de componentes y servicios, por un monto total de 301,2 millones de dólares, de acuerdo con la documentación publicada en el Boletín Oficial.
La llegada de esta segunda tanda también permite ampliar la cantidad de aeronaves disponibles para las actividades de entrenamiento y adaptación de pilotos y personal técnico, al mismo tiempo que continúa el desarrollo de las capacidades de mantenimiento y sostenimiento del sistema.
El objetivo no consiste solamente en disponer de 24 aviones en territorio nacional, sino en construir la estructura necesaria para emplearlos de manera sostenida. Para ello se requiere contar con personal capacitado, infraestructura adecuada, herramientas, repuestos, procedimientos, simuladores, sistemas de apoyo y una organización preparada para mantener una flota de cazas supersónicos.
El F-16 y la recuperación de la capacidad supersónica
La incorporación del Fighting Falcon forma parte del proceso de recuperación de la capacidad de combate supersónico de la Fuerza Aérea Argentina, luego de la baja definitiva de los sistemas Mirage en 2015.
El F-16 introduce una plataforma de combate de cuarta generación que permite desarrollar nuevas capacidades de entrenamiento, operación y empleo integrado con otros medios de la Defensa. Su incorporación también demanda una evolución de los procedimientos y de la formación del personal encargado de operar y sostener el sistema.
En este proceso, el programa Peace Cóndor contempla diferentes etapas que van desde la incorporación de las aeronaves hasta la formación de pilotos y técnicos y la preparación de las instalaciones. La Fuerza Aérea Argentina ya puso en funcionamiento el Centro de Instrucción y Capacitación en Mantenimiento de Aeronaves F-16 en Tandil, destinado a fortalecer las capacidades de sostenimiento de la futura flota.
La llegada de los seis nuevos aviones permite avanzar en ese proceso con una flota que ya alcanza la mitad de las unidades previstas.
Una incorporación que se construye por etapas
El segundo ferry también permite observar el programa desde una perspectiva más amplia. La incorporación de un sistema de armas como el F-16 no se completa con la entrega de las aeronaves, sino que requiere desarrollar progresivamente todos los elementos que permiten convertirlas en una capacidad operativa.
En ese sentido, la llegada de las primeras seis unidades permitió iniciar el proceso de adaptación y entrenamiento en Argentina, mientras que la segunda tanda amplía la cantidad de aviones disponibles y acompaña el desarrollo de la estructura necesaria para sostenerlos.
La Fuerza Aérea también trabaja en la integración del F-16 con otros medios y sistemas de las Fuerzas Armadas, dentro de una concepción que apunta a mejorar las capacidades de vigilancia y defensa del espacio aéreo.
Doce F-16 ya están en Argentina
Con el aterrizaje de los seis aviones en Río Cuarto, el programa Peace Cóndor alcanzó una nueva etapa. La Fuerza Aérea Argentina dispone ahora de 12 F-16, todos incorporados en menos de un año desde la llegada del primer grupo.
El segundo ferry demandó miles de kilómetros de vuelo, escalas internacionales, apoyo logístico y diez reabastecimientos en vuelo para cada aeronave. El resultado fue la incorporación de cuatro F-16AM y dos F-16BM que ya forman parte del inventario argentino.
El proceso continuará con la preparación de las aeronaves, el entrenamiento de las tripulaciones y del personal técnico y la finalización de las obras necesarias para la operación permanente desde Tandil. Las próximas etapas deberán completar la llegada de las 12 unidades restantes y consolidar la estructura necesaria para alcanzar la capacidad operativa prevista.
La imagen de los seis F-16 aterrizando en Río Cuarto resume una operación que comenzó miles de kilómetros al norte, en Dinamarca, y que representa una nueva fase dentro del proceso de incorporación del sistema de armas. Con la mitad de la flota ya en territorio nacional, la Fuerza Aérea Argentina continúa avanzando en la transformación de una adquisición de aeronaves en una capacidad operativa integral.


