La Armada uruguaya sumará dos aeronaves en el marco de su proceso de modernización. También incorporará seis aviones Super Tucano y un simulador de última generación.
La Armada Nacional de Uruguay recibirá dos helicópteros Bell 206B-3 donados por la Marina de Brasil, como parte de un programa de cooperación regional y fortalecimiento de capacidades operativas en el Cono Sur. Las aeronaves, fabricadas en la década de 1970, serán entregadas tras completar los procesos legales y técnicos correspondientes según la normativa brasileña.
Esta incorporación representa un paso más dentro del plan de renovación de la Aviación Naval uruguaya, que ya cuenta con experiencia operativa previa con este modelo de helicóptero, lo que facilitará su puesta en servicio. Los costos asociados al traslado, mantenimiento y entrenamiento del personal correrán por cuenta del gobierno uruguayo.
Los helicópteros Bell 206, que serán retirados por la Marina brasileña tras su reemplazo por nuevos Airbus H125, son ampliamente valorados por su fiabilidad, maniobrabilidad y versatilidad en misiones logísticas, patrullaje y apoyo humanitario.
Avanza también la incorporación de aviones Super Tucano
En paralelo, el Ministerio de Defensa de Uruguay confirmó la compra de seis aviones A-29 Super Tucano a Brasil, en un acuerdo valuado en 100 millones de dólares. Estas aeronaves, de reconocida eficacia en operaciones de vigilancia, entrenamiento y combate liviano, serán entregadas en tres etapas: dos en 2025, dos en 2026 y dos en 2027.
El convenio incluye además un simulador de vuelo que será instalado en el aeropuerto de Santa Bernardina, en Durazno, posicionando a Uruguay como uno de los pocos países de la región con esta capacidad de entrenamiento, junto a Brasil. Esta tecnología permitirá ofrecer servicios a otras fuerzas aéreas que operan el mismo modelo, como las de Chile, Colombia, Ecuador y Paraguay.
Una relación estratégica y creciente
La colaboración entre Uruguay y Brasil en materia de defensa no es nueva. En 2013, la Armada brasileña ya había donado un helicóptero Esquilo AS 355 F-2, que permitió a Uruguay comenzar sus primeras operaciones embarcadas y realizar misiones en la Antártida.
Con estas nuevas incorporaciones, Uruguay continúa fortaleciendo su capacidad aérea, apuntando tanto al relevo de medios antiguos como a un mayor protagonismo en tareas de seguridad regional, vigilancia costera, lucha contra el narcotráfico y asistencia en emergencias.




