El territorio nacional tiene en desarrollo tres plantas de producción de combustible sustentable, lo cual podría crear un nuevo mercado próspero para el país.
Argentina podría posicionarse como un actor clave en el desarrollo y uso de combustibles sostenibles de aviación (SAF), con inversiones millonarias, alianzas internacionales y vuelos comerciales. Esta industria representaría una oportunidad única para generar ingresos de divisas y crear numerosos puestos de trabajo.
Actualmente, en el país se desarrollan desde 2024 dos compañías productoras del combustible. Una, en Chubut. Allí, la firma alemana GreenSinnergy GmbH y la francesa Axens firmaron un Memorándum de Entendimiento para avanzar en el proyecto Eco-Refinerías del Sur, que produciría SAF mediante un proceso que emplea energía eólica para generar hidrógeno verde.
La propuesta incluye tecnologías de captura de CO₂ y purificación de hidrógeno, con una inversión estimada en 2500 millones de dólares. La producción inicial será de 100.000 toneladas anuales de SAF a partir de 2030, con un incremento progresivo hasta superar las 500.000 toneladas por año en su máxima capacidad.
En paralelo, en Bahía Blanca, el Grupo Bahía Energía, a través de Biosanfe, construye el primer complejo industrial del país destinado a la elaboración de etanol, biometanol y SAF, utilizando principalmente maíz. El plan contempla tres etapas en un plazo de cinco años, con una inversión de USD 200 millones y la generación de 600 empleos solo en la fase de construcción. Al alcanzar su etapa final, se estima una producción de 50.000 toneladas anuales de SAF.
No obstante, con el impulso de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, recientemente se aprobó la creación de Santa Fe Bio, destinada a la producción y comercialización de biocombustibles de última generación, enfocados especialmente en SAF y Aceite Vegetal Hidrotratado.
Esta sociedad estará conformada en partes iguales entre YPF y el grupo Essential Energy, referente en la fabricación y comercialización de biocombustibles de primera y segunda generación, con presencia en el mercado nacional e internacional. La iniciativa se desarrollará mediante un RIGI de 4.000 millones de dólares para instalar una planta en la refinería de San Lorenzo.
La oportunidad de posicionar a Argentina como productor líder para la aviación
Pero, ¿por qué podría esto ser próspero para la industria nacional?. En una mirada macroeconómica que solicita constantemente divisas extranjeras, el SAF podría acercar a la industria aeronáutica europea al país, que desde 2023 funciona bajo regulación para el uso de este combustible sostenible.
En la normativa de la Unión Europea se aprobó el ReFuelEU Aviation, una iniciativa que busca reducir el impacto ambiental del sector. El objetivo es disminuir en al menos un 55 % las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. Sin embargo, empresas como Iberia, remarcan la falta de abastecimiento del producto y piden al gobierno de España una respuesta. Asimismo, KLM tomó la iniciativa de aumentar las tarifas del asiento Economy en el mes septiembre para las rutas Ámsterdam/Londres y Ámsterdam/Hamburgo, cobrando 20 y 16,25 euros adicionales respectivamente. Todo lo recaudado irá íntegramente a la compra del combustible.
Con esta disposición, Europa necesitará de manera progresiva las siguientes cantidades de SAF:
- 48.000 toneladas anuales en 2030
- 680.000 toneladas anuales en 2035
- 2,31 millones de toneladas anuales en 2040
- 4,155 millones de toneladas anuales en 2045
- 15,19 millones de toneladas anuales en 2050
Con la instalación de las tres plantas, Argentina podría transformarse en uno de los principales proveedores de SAF para la aviación, aprovechando sus ventajas y recursos naturales.
En el plano operativo, también contribuiría a que las aerolíneas que vuelan hacia el país adopten esta medida de la UE. Un ejemplo es Aerolíneas Argentinas, que en septiembre de 2023 realizó su primer vuelo con SAF, marcando un hito en la aviación comercial nacional y sentando un precedente para su incorporación progresiva en la flota. El vuelo cubrió la ruta Madrid/Buenos Aires con el objetivo de alinearse a la meta de la IATA de reducir las emisiones netas de carbono a cero para 2050.
Con estas acciones, Argentina no solo busca disminuir la huella de carbono del transporte aéreo, sino también consolidar una nueva cadena de valor que combine innovación, desarrollo industrial y sostenibilidad. Si los plazos y metas se cumplen, el país podría convertirse en un referente regional en la producción y utilización de SAF en la próxima década.







