En la Base Aérea Militar Morón se llevó a cabo el acto central por el 44° aniversario del Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina, una fecha clave que recuerda el inicio de su participación en combate durante la Guerra de Malvinas, el 1° de mayo de 1982.
La ceremonia fue encabezada por el Ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Presti, junto al Jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, Brigadier General Gustavo Javier Valverde, y contó con la presencia de autoridades militares, veteranos de guerra, personal en actividad y en retiro, e invitados especiales.
Luego de la entonación del Himno Nacional Argentino, se realizó una invocación religiosa y la bendición de condecoraciones que posteriormente fueron entregadas a integrantes del Componente Aéreo Malvinas. Uno de los momentos más significativos fue la lectura de la nómina del personal caído durante el conflicto, a cargo del Brigadier Mayor VGM (R) Mario Fernando Roca, seguida por un toque de silencio y pasajes aéreos en homenaje a los héroes.
En el marco de la ceremonia, se distinguió con la “Orden Héroes de Malvinas” a personal que formó parte de las operaciones aéreas durante el conflicto. Posteriormente, el Brigadier VGM (R) Horacio Mir González brindó palabras en representación de los veteranos de guerra, destacando el valor, la entrega y el compromiso de quienes combatieron en el Atlántico Sur.
“El 1° de mayo de 1982 marca un antes y un después en la historia de la Fuerza Aérea Argentina”
A su turno, el titular de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, puso en valor el legado de aquellos hombres y mujeres que marcaron la historia de la institución, mientras que el Ministro de Defensa subrayó la trascendencia del 1° de mayo de 1982 como un punto de inflexión para la Fuerza.
“Ese día la Fuerza Aérea alcanzó su plena dimensión de combate, consolidándose como una fuerza capaz de luchar en las condiciones más exigentes”, expresó Presti, quien además remarcó que las acciones desarrolladas durante el conflicto —como las misiones de ataque, defensa antiaérea y evacuaciones aeromédicas— reflejaron una vocación que se tradujo en hechos concretos en el momento más crítico.
El funcionario también destacó la capacidad de adaptación, el ingenio y la determinación del personal, cualidades que —según afirmó— continúan definiendo a la institución. En ese sentido, recordó que el desempeño de la Fuerza Aérea Argentina durante el conflicto le valió el reconocimiento incluso de sus adversarios.
“La historia se honra y el futuro se construye respondiendo cuando la Patria llama”
Al referirse a los veteranos, el Ministro resaltó el valor humano por sobre cualquier avance tecnológico: “Hay algo que ninguna tecnología reemplaza: la determinación de quien cumple la misión”, señaló, destacando que su ejemplo sigue guiando a las nuevas generaciones.
El Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina tuvo lugar el 1° de mayo de 1982, cuando la institución entró en combate en el marco de la Guerra de Malvinas. Durante esa jornada se realizaron 56 salidas aéreas en misiones de cobertura y ataque contra objetivos navales británicos, con el lanzamiento de aproximadamente 20 toneladas de bombas.
Aquellas acciones marcaron el inicio de la denominada Batalla Aérea de las Malvinas y representaron un hito en la historia de la aviación militar argentina, al demostrar la capacidad operativa de la Fuerza en un escenario de alta exigencia.
“Hay algo que ninguna tecnología reemplaza: la determinación de quien cumple la misión”
Como consecuencia de estas operaciones, 14 integrantes de la Fuerza Aérea Argentina perdieron la vida, convirtiéndose en los primeros caídos en combate de la institución frente a una potencia extranjera.
El acto conmemorativo concluyó con un desfile terrestre acompañado por pasajes aéreos, en una jornada cargada de emotividad, memoria y reconocimiento, reafirmando el compromiso permanente con la defensa de la soberanía nacional.
El Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina no solo marcó su entrada en combate, sino que consagró una de las páginas más intensas de la historia aeronáutica nacional. En los cielos de Malvinas, pilotos y tripulaciones enfrentaron condiciones extremas con medios limitados, pero con una determinación y un coraje que trascendieron cualquier desventaja material. Su accionar, reconocido incluso por sus adversarios, dejó una huella profunda en la doctrina aérea moderna y en la memoria colectiva del país.
Desde AeroMundo, entendemos que a 44 años aquel legado sigue plenamente vigente, recordando que el verdadero poder de una fuerza no reside únicamente en su tecnología, sino en la convicción, el profesionalismo y el valor de quienes la integran.

























