La autoridad aeronáutica avanzó en la modernización de las Regulaciones Argentinas de Aviación Civil, incorporando cambios en las Partes 91, 100 y 137 para adaptar la normativa a nuevas tecnologías, operaciones rurales y actividades productivas.
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) dio un nuevo paso en el proceso de modernización del sistema aeronáutico argentino al actualizar las Partes 91, 100 y 137 de las Regulaciones Argentinas de Aviación Civil (RAAC). Las modificaciones buscan adecuar el marco regulatorio a las nuevas realidades operativas y tecnológicas del sector, simplificar procedimientos y promover una mayor eficiencia, manteniendo la seguridad operacional como principio fundamental.
Uno de los cambios más relevantes se encuentra en la Parte 91, que por primera vez incorpora un encuadre normativo específico para las operaciones Bush y STOL (Short Take-Off and Landing). Estas actividades son realizadas por aeronaves especialmente diseñadas o adaptadas para operar en pistas cortas, superficies no preparadas y zonas remotas, una modalidad ampliamente utilizada en regiones rurales y áreas de difícil acceso.
Hasta ahora, este tipo de operaciones no contaba con una regulación específica dentro de la normativa argentina. La actualización establece criterios operativos vinculados a velocidades de vuelo, tránsito en aeródromos, alturas mínimas de seguridad y reglas de prioridad, entre otros aspectos, brindando un marco legal claro para su desarrollo.
Además, la nueva normativa incorpora adecuaciones relacionadas con las aeronaves deportivas livianas y armoniza disposiciones con los Reglamentos Aeronáuticos Latinoamericanos (LAR), en línea con los compromisos de integración y estandarización regional asumidos por Argentina.
Cambios para drones y operaciones agrícolas
La actualización de la Parte 100 introduce modificaciones significativas para las aeronaves pilotadas a distancia (RPA/RPAS), comúnmente conocidas como drones. Según informó la ANAC, la normativa reorganiza y simplifica el régimen vigente a partir de la experiencia obtenida desde la implementación de las regulaciones anteriores.
Entre las novedades más destacadas figura la ampliación de la Categoría Abierta para determinadas aeronaves de ala rotativa que operen exclusivamente en zonas rurales. La medida elimina restricciones de peso que hasta ahora limitaban ciertas operaciones agrícolas, permitiendo una utilización más flexible de drones destinados a aplicaciones productivas.
La modificación beneficiará especialmente actividades como la pulverización aérea con drones, el monitoreo de cultivos, la gestión de establecimientos agropecuarios y otras tareas vinculadas al sector rural, facilitando su desarrollo dentro de un esquema regulatorio más ágil y adaptado a las necesidades operativas del campo.
Simplificación para el trabajo aéreo agrícola
Por otra parte, la actualización de la Parte 137 incorpora cambios destinados a simplificar requisitos administrativos y operativos para determinadas actividades de trabajo aéreo agrícola.
Las modificaciones alcanzan especialmente a productores rurales que operan aeronaves propias dentro de sus establecimientos, reduciendo cargas burocráticas y modernizando procedimientos mediante la incorporación de herramientas digitales y nuevos criterios documentales.
Desde la ANAC señalaron que estas medidas forman parte de una estrategia más amplia orientada a eliminar exigencias que ya no resultaban necesarias para determinadas operaciones, manteniendo los estándares de seguridad operacional exigidos por la actividad aeronáutica.
Un marco regulatorio más moderno
Con estas actualizaciones, la autoridad aeronáutica argentina continúa avanzando en la modernización y simplificación de las RAAC, incorporando regulaciones para nuevas modalidades operativas, promoviendo el uso de tecnologías emergentes y adecuando la normativa a las necesidades actuales del sector.
La incorporación de reglas específicas para operaciones STOL y Bush, junto con la flexibilización de normas para drones agrícolas y la simplificación de requisitos para el trabajo aéreo rural, representan un paso importante hacia un sistema aeronáutico más eficiente, competitivo y alineado con los estándares internacionales de seguridad operacional.

